Vínculo es la relación recíproca, estrecha y sana que se da entre dos personas. Esta relación le sirve de soporte al ser humano en su desarrollo y perdura para toda la vida. Es un proceso continuo que podría iniciarse en cualquier momento de la vida y debe ser fomentado para un desarrollo saludable.

Una buena vinculación contribuye a la formación de una autoestima sana, aportando seguridad, aceptación y promoviendo una buena comunicación en el círculo familiar.

Hay situaciones y factores ambientales que pueden afectar los primeros vínculos, tales como la experiencia de un nacimiento difícil, separación, violación, discapacidad, violencia familiar, duelo o pérdida.

Se estimula mediante el contacto de ojo a ojo, piel a piel, por el gusto, vocalización y olfato. Se promueve mediante el contacto interpersonal y las actividades interactivas, respondiendo a las necesidades del niño desde que es un bebé, mediante la aceptación de su comportamiento y la creación de un ambiente idóneo de relajación, tiempo, compartir, afecto y de intimidad.

Es tranquilizante para los adultos saber que la vinculación es un proceso continuo, ya que existe la creencia de que si durante las primeras etapas no se han formado vínculos adecuados, ya no se podrán establecer vínculos saludables más adelante.

Entre algunos puntos a tomar en consideración para crear una buena vinculación están: Dar muestras de cariño, fomentar la comunicación de doble vía con escucha activa, dar tiempo de calidad, ser confiable para los nuestros, honestos y predecibles.

“Los vínculos íntimos para con otros seres humanos, son el eje alrededor del cual gira la vida de una persona, a todo lo largo de su existencia, rumbo a la vejez”. (J. Bowlby)

 

Martha Sugel Álvarez de Matías, MA.

Instructora de Masaje Infantil para Padres, certificada por la International Association of Infant Massage (IAIM).

Miembro de la Asociación Dominicana de Masaje Infantil (ADMI).

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