Importancia del gateo

Martha Sugel Álvarez de Matias

El gateo es esencial para el desarrollo correcto y saludable del cerebro. Para lograr gatear, el bebé necesita alcanzar una buena coordinación motriz, músculos de los brazos, piernas y abdomen bien fortalecidos, que le permitan apoyar sus extremidades en cuatro puntos.

El gateo implica la adquisición de cierta autonomía frente a la figura del  cuidador, ya que los bebés se sienten más seguros al explorar, y les permite crecimiento a nivel cognitivo y en su psicomotricidad.

Los bebés antes de gatear deben haber obtenido otros patrones básicos de movimientos: control cefálico, lograr pasar de una posición boca arriba a una boca abajo o viceversa, sentarse, reptar o arrastrarse. Entre los seis y diez meses el bebé adquiere suficiente fortaleza para el gateo.

La actividad de gateo, está influenciada por el tono muscular, el sobrepeso y la estimulación que recibe de su entorno. Es necesario poner al bebé en una superficie plana, dura y amplia, asegurándonos que el entorno físico este limpio, seguro y protegido a fin de evitar accidentes. Podemos incentivarlos con sus juguetes preferidos, y mucho mejor nuestra presencia como padres animándoles y reforzándoles positivamente. Se recomienda que estén descalzos y con ropa cómoda que no les cubra las rodillas.

El doctor Carlos Gardeta Olivares, presenta algunas razones que nos explican la importancia del gateo:

  • El gateo conecta los hemisferios cerebrales y crea rutas de información para la maduración de las diferentes funciones cognitivas.
  • Desarrolla patrón cruzado, función neurológica que hace posible el desplazamiento corporal organizado y en equilibrio del cuerpo humano.
  • Desarrolla el sistema vestibular y propioceptivo. Ambos permitan saber dónde están las partes del cuerpo de uno.
  • Desarrolla la convergencia visual y el enfoque de los ojos.
  • Los bebés reciben diferentes sensaciones por la palma de sus manos por los diferentes estímulos que tocan. También aprenden a manejar la gravedad.
  • Ayuda a establecer la futura lateralización del cerebro. Cuál será el hemisferio dominante, y cuál el servidor.
  • Facilita el aprendizaje de la lectoescritura, desarrollándose la coordinación cerebral ojo-mano. Cuando el bebé gatea, se establece entre el ojo y la mano  una distancia similar a la que más adelante habrá entre estas partes a la hora de leer y escribir.

¡Incentivemos el gateo!

Por: Martha Sugel Álvarez de Matias – Psicóloga, Instructora Certificada para padres de Masaje Infantil

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