Santo Domingo, RD. /Por: Jhanel Ferreras – La política es una ciencia hermosa, que procura el bien colectivo por medio a sistemas como la democracia participativa, sin embargo los controles de participación jamás deben ser eliminados, pues traería una disolución del componente fundamental que es la honorabilidad de los puestos electivos.
En 2020 el afán por el poder a todos los niveles, le ha dado licencia abierta a la improvisación ciudadana. Gente sin ninguna capacidad le hacen un afiche y listo, ya es candidato a lo que sea y como sea.
Hemos relajado la doctrina política, los herederos de Juan Bosch, Peña Gómez y Balaguer levantaron el telón, y la obra se va cualquierizando.
El peligro de esto, es que cualquier día, nos despiertaremos con un narcotraficante disfrazado de honorable sentado en el palacio nacional. Ya sus peones están en los ayuntamientos y el congreso, opinando, legislando y construyendo sociedad.
La campaña de descrédito a la partidocracia ha iniciado con descalificar los políticos, con la vaga justificación que cualquier figura es mejor que un miembro del sistema actual.
Ojalá, que mis escritos no sean letras muertas, pues si destruimos la seriedad de la partidocracia nacional, entraremos al show de los improvisados.
Lo lamentable es que mucha gente buena, se confundira con los perversos oportunistas que asechanzan al vuelo bajo del águila para matar su majestad.



