¡Inseguridad Ciudadana! Un Flagelo en Avance

Por: Jorge De León | Tres décadas ininterrumpidas han caracterizado las líneas comunicacionales de los diferentes gobiernos de paso, con la promesa incumplida de desarrollar planes y medidas para erradicar o en caso mínimo controlar la inseguridad ciudadana. Todo se ha resumido en lindas presentaciones, motivadoras propuestas e inversiones gubernamentales cuantiosas, sin resultados positivos. 

Con el reciente caso de la muerte de la arquitecta Leslie Rosado, observando todo el suceso, la trama de violencia, el conglomerado de delitos en fracciones de segundos y nueva vez la aptitud de un miembro de la policía, involucrado en lo que responsablemente catalogamos como asesinato; podemos evidenciar que el flagelo de la inseguridad ciudadana avanza vertiginosamente en detracción de todos los dominicanos. 

Un policía, llamado a dar ejemplo con el orden y el respeto; primero, transita en una motocicleta, con su esposa y dos hijos; cuando todos sabemos que es un vehículo para dos personas; primer delito.

Luego de ahí, una conductora, que como cientos abandona el lugar del hecho por razones de miedo a agresiones, saqueos y represalias; otro delito, amparado en la justificación de la inseguridad. El tercero, por citarlos en orden, persecución a un civil por un oficial fuera de labores, lo que en la mayoría de casos resulta en desagravios y desenlaces fatales. 

Un cuarto episodio, dentro del drama homicida lo desvela la forma irresponsable y negligente de los uniformados en el área, al no detener al cabo que machó sus manos con sangre, ni a la dama que había sido parte de un accidente involuntario.

El quinto delito, un asesinato a sangre fría, perpetrado por un miembro del orden, tomando la justicia en sus manos y dando como veredicto muerte inmediata a un ser humano. 

Por último, y otra vez los miembros del orden, actuando de manera irresponsable permiten que el asesino cargue su victima hacia el hospital, a sabiendas de los protocolos a seguir: llamada al 911, acordonamiento del área, detención del tirador e inicio del peritaje. 

No necesitamos una muerte más, un conflicto adicional ni mucho menos ningún linchamiento para reconocer todos juntos que el tema de la inseguridad cobra más vidas que cualesquiera otros hechos delictivos en la República Dominicana. Es tiempo de que las autoridades, los sectores de influencia en la sociedad civil, las iglesias, los gremios y grupo sociales se tomen de las manos y avancen a una gran reforma integral en materia de seguridad. 

Ni una muerte más, que no continúen los pasos gigantescos del flagelo social de mayor desarrollo en los últimos 30 años de la sociedad dominicana.

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