La Reinvención del Empresariado dominicano. ¿Cuándo inicia?

DETRÁS DEL HORIZONTE / Por: Dr. Darío Yrizarry

DETRÁS DEL HORIZONTE / Por: Dr. Darío Yrizarry

REPUBLICA DOMINICANA .- En días pasados, poco más de tres o cuatro semanas, Elena Viyeya de Paliza externaba  su preocupación ante la prensa (muy lógica) por el cierre de la frontera domínico haitiana, decisión que indudablemente lacera los intereses de su grupo junto a la dinámica económica del país. Estas palabras vienen como respuesta a las medidas tomadas por el Presidente en su intento de proyectar seguridad a los dominicanos. 

Dentro de estas medidas se tomó la decisión de blindar la frontera obedeciendo a la peligrosidad que reviste su desprotección y porosidad, como una admonición a los inicuos desenlaces de la crisis institucional de ese terruño. 

Y no es para menos, justificadas por demás la preocupación de la representante del empresariado, vista la paralización de la economía de mercado binacional que, al ritmo que lleva la prolongación de la crisis haitiana, pudieran verse significativamente afectada por estrangulación. 

Lógico y plausible es la preocupación del sector por la abrupta pero necesaria ruptura y paralización de la fluidez del mercado existente entre el empobrecido Haití con la República Dominicana, un furtivo sistema de comercio donde entra y sale de todo; y cuando decimos de todo…es todo lo que llevamos a la imaginación. 

Pero aún esperamos de ese sector (aliado al gobierno de turno) sus planteamientos y opinión pública favorable al afrontamiento hecho por el presidente con valentía y férrea decisión a la altanería y malquerencias de los haitianos en la actual crisis de mercado y posible solución. No nos gustaría ni imaginarnos que una vez mas el gobierno se vea presionado a subvencionar o exonerar impuestos al poderoso grupo que maneja la dinámica del mercado, tomando como pretexto la crisis haitiana.  

El hábito y costumbre de tomar los “mangos bajitos y las castañas peladas” tiene que ser reconsiderado por el empresariado. Aquellas cuotas políticas que por tradición acostumbran recibir de cada gobierno de turno a costa de chantaje, tiene que reducirse a medida infinitesimal, evitando con esto el desvío de estas ayudas a cuentas personales que engrosan día a día sus cuentas en paraísos fiscales.  

Estos son aquellos mismos que se adueñaron de todas las Empresas del Estado luego de la muerte de Trujillo y la apertura a la Democracia que hoy disfrutamos. Son los mismos evasores de impuestos que impiden al Estado su crecimiento para hacer las inversiones sociales que benefician las mayorías  y atacan profundamente el nivel de pobreza y analfabetismo de los dominicanos. 

Y, contrario al refrán que dice el hábito no hace al monje, la clase empresarial dominicana con la práctica destruye su significado, ya que han creado una “cultura de dependencia” inseparable del mercado binacional, comportamiento que obedece a múltiples factores incidentes.

  Este acondicionamiento y dependencia ha impedido en el tiempo el uso de energía renovable, tecnología de última generación, homogeneidad de la industrialización, energía limpia y el crecimiento a la exportación masiva de nuestros productos a otros mercados como el de Centro América, Antillas Mayores, Europa, Estados Unidos y hasta Asia. 

La crisis política y social de Haití pone en evidencia el descuido, dependencia y genuflexión del empresariado a falta de nuevos mercados con vocación a la  exportación masiva.  

Cifras cuantificadas en cientos de miles de millones de dólares son movidos en mercancías diversas desde y hacia república dominicana, que puede ser desde vehículos robados en este lado y enviados hacia Haití, hasta el tráfico de armas y sustancias controladas de este lado del Masacre. 

Como se conoce, estas mercancías de gran demanda son distribuidas, una gran parte, en la República dominicana y otra de contrabando a los Estados Unidos, país que es usado como puente por el narcotráfico internacional y la mafia entre la delincuencia haitiana y dominicanos.  

La historia nos ha enseñado que la crisis alecciona la humanidad; ella nos hace mas fuertes y creativos trayendo a su lado nuevas oportunidades a cambios y reinvenciones, por lo que es tiempo de asumir responsabilidades y ayudar a sus gobernantes. 

A trabajar empresarios! Es tiempo de conquistar otros mercados de exportaciones en masa a nuestra excelente producción nacional, asumiendo la difícil situación como oportunidades de expansión.

El gobierno amerita colaboración del aparato productivo, del mismo modo que ha sucedido décadas atrás cuando éste se ha puesto a su favor. 

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