Luz en la oscuridad…calidad de vida. DETRAS DEL HORIZONTE / Por Dr. Darío Yrizarry

DETRÁS DEL HORIZONTE / Por: Dr. Darío Yrizarry

Cuando a principio de los 90as un grupo de empresarios tuvieron una visión de futuro y entendieron la necesidad en nuestra comunicad de un servicio energético eficiente acorde con el destino en desarrollo, unieron ideas y capital privado con el único propósito de suplir ese vital renglón comercial; y es que en ese momento, un día y mes del año 1992 nace el Consorcio Energético Punta Cana Macao, empresa que hoy, pasados 29 años de su creación, en pleno siglo XXI y en la era de la tecnología espacial, ni remotamente los dominicanos podíamos imaginar los resultados exhibidos al país de este gran emprendedurismo, usufructo de servicio colectivo merecedor de todo reconocimiento de los munícipes sensatos, impacto social positivo que nos ha facilitado escalar al siguiente nivel de desarrollo para situarnos paralelo a los países más avanzados.
El punto de partida, soporte para el lanzamiento y elevación de la calidad de vida de los miles de familias con residencia permanente en Punta Cana Verón Bávaro tiene fecha cierta; y se remonta al año 1990 bajo el amparo de la Ley 14-90 sobre el incentivo al desarrollo eléctrico en todo el territorio nacional, bien aprovechado por CEPM en beneficio de nuestra demarcación.
El crecimiento exponencial de nuestra (mío y suyo) demarcación después de que Cepm iniciara sus operaciones exclusivas al sector Hotelero emergente, ha sido valorado satisfactoriamente por la universalidad de aquellos que hemos sido testigos de los avances en materia de generación y suministro de Energía, facilitándoles el trabajo a las grandes cadenas hoteleras locales, las que décadas atrás, al momento de pensar en sus edificación debían presupuestar la construcción y mantenimiento de una planta generadora autosustentable, muy costosa por demás.
Para los que hemos hecho vida en la zona es motivo de orgullo que esta prestigiosa empresa (méritos como referente regional) al igual que el Grupo Punta Cana y otras que han incidido en el desarrollo sostenible local, nos siga garantizando eficiencia a través del aumento a las inversiones en un parque energético de servicio permanente, un privilegio único que no solo el Distrito turístico merece disfrutar, sino también el colectivo de las familias higüeyanas, siendo esta la primera del país en utilizar el sistema pre pago para su servicio, no sin antes mencionar que ha sido también la pionera en crear un parque eólico.
La modalidad remota de pre y post pago reemplazando en su totalidad los obsoletos medidores por equipos de alta tecnología es una acción empresarial a valorar por la comunidad, lo que debe traducirse en apoyo incondicional a sus programas de expansión en toda la Provincia. Es saludable recordar el trabajo que pasamos el resto de los dominicanos con un sistema energético anclado en los 70as, contrastando con una República Dominicana (la supuesta república del mundo) donde aún persiste como en la cuba de castro los odiosos apagones.

Somos de los que creemos que las interrupciones eléctricos que aun experimentamos en Higüey y sus municipios no han sido resueltas por falta de unificación de la sociedad, aquella que exhibe a diario un exceso de protagonismo grupal apegado a banderías políticas que marcan como la raya de Pizarro una línea divisoria que impiden entrelazar ideas para un trabajo social en favor de la colectividad. Estos sectores callan, silencian al pueblo con salarios de miseria a una media clase social agrupados en juntas de vecinos, políticos enganchados a empresarios y viceversa, síndicos y regidores sin que evitemos mencionar las iglesias, aquellas que han sido permeadas por el poder, mal acostumbradas a los lucros personales acondicionadas a servir de apalancamiento a los partidos políticos, dejando de lado su verdadero roll a jugar en la sociedad.
No podemos seguir jugando la partida a favor de aquellos que colocan los intereses personales por encima de los colectivos, anacronismo evidente de la historia reciente.
Los ejecutivos de CEPEM siempre han mantenido la disposición de llevar hasta el Municipio de Higüey sus redes de distribución. La presión ejercida por las Edes y Eges a los gobiernos anteriores a partir de la estafa que significó la privatización apoyado por la mayoría de los políticos, ha sido un muro de contención a los propósito de expansión de esta empresa local, lo que nos ha mantenido sumergido en una comunidad de autenticidad asociada a la década de los años 80, negando toda relación de Ciudad turística y moderna que vendemos al mundo.
Los sectores que inciden en la sociedad Altagraciana están en la obligación (de manera conminatoria) a agruparse para reclamar del Gobierno que dirige Luis Abinader (como Mandatario más que un empresario turístico) conocedor del sector, para comenzar a desmontar esta estructura insana dominante que corroe las arcas del Estado con un sistema Eléctrico deficiente. No es posible ni concebible ya, que las mejores estructuras hoteleras del Caribe ubicadas en un Distrito como Punta Cana Verón Bávaro hayan resuelto el tema eléctrico y su municipio cabecera siga anclado en el ostracismo de los 70tas.
La responsabilidad social llama a la avenencia y unificación monolítica de todos los sectores, religiosos (católicos, protestantes, ortodoxos si los hubiera) políticos, empresariales y sociales, a dar una clara señal de la existencia de un propósito común como es la solución a los apagones en La Altagracia, un problema sufrido por todos que ha impidiendo nuestro crecimiento saludable con una calidad de vida tercermundista, pese a disponer a nuestro alcance de las herramientas tecnológicas para atacarlo y acabar con él.
Es tiempo ya de agruparnos en un gran movimiento a favor de nuestra comunidad a los fines de que los servicios de CEPM sean extendidos hasta el municipio y todos sus distritos para así disfrutemos de la calidad de vida que nos niega un sector empresarial voraz que solo piensa en sus sustanciosas ganancias monetarias amparados en contratos onerosos y lesivos al erario público.
Es hora de reclamarles a los gobiernos las obras que benefician a la colectividad, sin apartheid ni células grupales que en toda época y en todo gobierno han entorpecido el crecimiento de Higüey; la autorización a CEPM de la expansión del servicio eléctrico hacia toda la provincia es una imperiosa necesidad social.

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