No sobran los motivos

Por Evaristy Jiménez

La humanidad y por consiguiente la República Dominicana no escapa al fenómeno de vivir en un inmediatismo constante, todo eso es producto de la vida que llevamos los humanos con la aparición de la Revolución Industrial, que hizo sus estragos mayores después de la segunda guerra mundial.

El mundo se polarizo en dos bandos de los propios aliados de la Guerra que Destruyeron las apetencias del Eje Nazi dirigidos por Hitler, quien en su búsqueda sin límites por conquistar todo el planeta y poder ser el amo absoluto de los cinco continentes como figura personal no reparo límites y fue vencido por los aliados en 1943 y que se concretó esa victoria en 1945, el resto es de conocimiento público; pero dos Naciones iniciaron un nuevo Modelo de conquistar ese espacio que quería tener el dueño de la Guarida  del Lobo, estás naciones tomaron como modelo no el Napeleonico que era el cultivado por El Führer ( El Líder), estos se rigieron por el Del Imperio Romano que no era de una persona sino de una estructura imperial, de un lado los Rusos y del Otro lado Los EE.UU, cada uno con un modelo de gestión para cautivar a posibles aliados que al final serían simples peones de una estrategia dirigida o se era comunista o Capitalista, cinco décadas de constante conflictos hicieron destacar quien de esas naciones se convertiría en amo y señor del Nuevo imperio a escala Global a inicios de la última década del siglo pasado.

Como todo imperio el mismo se nutre de conquistar Recursos vitales para poder mantener su control y eso no tiene controles y mecanismos posibles de que los Estados o territorios que tengan esos Recursos puedan hacer mucho para dejárselos quitar.

Pero resulta que ahora el modelo de conquistar y apropiarse de esos recursos está cambiando de manera vertiginosa porque los conquistadores y controladores de esos recursos vitales en si mismo no son los Estados propiamente dicho, son una estructura invisible que manipulan y conquistan esos recursos vitales para el provecho propio y de sus reducida cofradía planetaria, eso lo explican de manera concreta diferentes autores de manera disfrazada, como Josphe E. Stingliyz en su Libro “El Precio de la Desigualdad,” o Moisés Naím en su Libro “El Fin del Poder,” o Peter Drucker en su Libro “Las Nuevas Realidades,”  o Los Tofflers En La Trilogía que inicio Con el “El Schock del Futuro, La Tercera Ola y El Cambio del Poder.” Entre otros autores.

Por lo que no sobran los motivos de que la nueva clase política entienda a nivel mundial de qué lado está si del desorden el caos y la manipulación total o del lado de la civilización del orden y de la cooperación mutua y colectiva para juntos poder luchar con los grandes desafíos que tenemos por delante cómo especie humana.

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